Se siente todo el tiempo cansado aunque duerma bien. Engorda sin comer más, o adelgaza sin proponérselo. Tiene el cabello más débil que antes, o el corazón acelerado sin motivo aparente. Estas sensaciones tan distintas entre sí pueden tener un origen común: la tiroides.
Esta pequeña glándula ubicada en el cuello regula el metabolismo de todo el cuerpo, y cuando funciona mal, sus efectos se sienten en todos lados. Lo más curioso es que muchas personas viven durante meses, incluso años, con una tiroides alterada sin saberlo.
Qué hace la tiroides exactamente
La tiroides produce hormonas, principalmente T3 y T4, que regulan la velocidad a la que el cuerpo usa energía. Dicho de otro modo: controlan el ritmo al que funcionan el corazón, los músculos, el cerebro, el sistema digestivo y prácticamente todo lo demás.
Cuando produce demasiado (hipertiroidismo), el cuerpo se acelera. Cuando produce poco (hipotiroidismo), todo se enlentece. Ambas condiciones son tratables, pero primero hay que detectarlas.
Hipotiroidismo: cuando la tiroides se queda corta
Es la forma más común de disfunción tiroidea, y afecta principalmente a mujeres. Los síntomas aparecen de forma gradual y son fáciles de confundir con el estrés, el sedentarismo o el simple paso del tiempo: cansancio constante, aumento de peso sin causa clara, sensación de frío, piel seca, cabello frágil, estreñimiento y, en muchos casos, una especie de lentitud mental o dificultad para concentrarse.
La causa más frecuente en adultos es la tiroiditis de Hashimoto, una enfermedad autoinmune en la que el propio sistema inmunológico ataca la glándula. Tiene predisposición genética y es más común en mujeres.
Hipertiroidismo: cuando la tiroides se dispara
En este caso los síntomas van en sentido contrario: palpitaciones, nerviosismo, pérdida de peso, sudoración excesiva, dificultad para dormir y, en algunos casos, temblor en las manos. La causa más frecuente es la enfermedad de Graves, también autoinmune.
El hipertiroidismo puede pasar desapercibido por mucho tiempo, sobre todo en personas jóvenes que atribuyen sus síntomas al ritmo de vida agitado.
Cómo se diagnostica
Con un análisis de sangre sencillo. El valor clave es el TSH, que es la hormona que regula la actividad de la tiroides. Complementado con T4 libre, da una imagen bastante clara de cómo está funcionando la glándula.
En algunos casos se agrega una ecografía tiroidea, especialmente si se palpa algún nódulo o si la glándula parece agrandada.
Quién debería hacerse el control
Las guías médicas actuales recomiendan controlar la función tiroidea a partir de los 35 años, especialmente en mujeres. También es importante en el embarazo, ya que la tiroides juega un rol fundamental en el desarrollo cerebral del bebé durante las primeras semanas.
Si hay antecedentes familiares de enfermedades tiroideas, o si experimenta alguno de los síntomas mencionados, no hay que esperar a que se intensifiquen para consultar.
El tratamiento existe y funciona
Tanto el hipotiroidismo como el hipertiroidismo tienen tratamiento efectivo. En el caso del hipotiroidismo, la levotiroxina (hormona tiroidea sintética) normaliza los niveles y los síntomas mejoran gradualmente. Es un medicamento seguro, económico y que se toma una vez al día.
El hipertiroidismo tiene varias opciones: medicamentos antitiroideos, yodo radiactivo o, en algunos casos, cirugía. La elección depende de la causa, la severidad y las características del paciente.
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Si te identificás con alguno de estos síntomas, o si hace tiempo que no te controlás la tiroides, en CME contamos con especialistas que pueden evaluar tu función tiroidea, pedir los análisis correctos y acompañarte en el tratamiento si fuera necesario.
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