Hipertensión: el asesino silencioso que afecta a 1 de cada 3 uruguayos sin que lo sepan
¿Por qué le dicen el asesino silencioso?
Porque no duele. No avisa. No tiene síntomas evidentes hasta que el daño ya está hecho. La hipertensión arterial —la presión alta— actúa en silencio durante años, dañando el corazón, los riñones, los ojos y el cerebro, mientras la persona sigue su vida sin sospechar nada.
En Uruguay, se estima que aproximadamente 1 de cada 3 adultos tiene presión arterial elevada. De ese grupo, una proporción importante no lo sabe, porque nunca se la midió o porque la midió hace tiempo y no volvió a controlarse.
El problema no es solo que sea común. El problema es que, sin tratamiento, la hipertensión multiplica el riesgo de infarto de miocardio, accidente cerebrovascular (ACV), insuficiencia renal y pérdida de la visión.
¿Qué es exactamente la presión arterial?

La presión arterial es la fuerza con la que la sangre empuja contra las paredes de las arterias cuando el corazón late. Se mide con dos números:
Presión sistólica (el número de arriba): la presión cuando el corazón se contrae y bombea sangre.
Presión diastólica (el número de abajo): la presión cuando el corazón descansa entre latidos.
Una presión normal es menor a 120/80 mmHg. Se considera hipertensión cuando los valores superan repetidamente los 140/90 mmHg. Entre esos dos rangos existe una zona llamada prehipertensión, que también merece atención.
¿Por qué es tan común en Uruguay?
Uruguay tiene una de las tasas más altas de enfermedades cardiovasculares de la región, y la hipertensión es uno de los principales factores detrás de esa realidad. Varios hábitos muy arraigados en la cultura uruguaya contribuyen a esto:
El consumo elevado de sal. Uruguay está entre los países con mayor ingesta de sodio per cápita. La sal está en el asado, en los fiambres, en los quesos, en los panificados y en la mesa de casi cada hogar.
El sedentarismo. Según datos del Ministerio de Salud Pública, una parte importante de la población adulta no realiza actividad física regular.
El sobrepeso y la obesidad. Dos de cada tres adultos uruguayos tienen sobrepeso u obesidad, lo que incrementa directamente el riesgo de hipertensión.
El tabaquismo. A pesar del avance en políticas antitabaco, Uruguay todavía tiene una prevalencia de fumadores considerable entre adultos.
El estrés crónico. El estrés mantenido en el tiempo eleva la presión arterial y dificulta su control.
¿Cómo sé si tengo presión alta?
La única forma de saberlo es midiéndola. No hay síntomas confiables. Algunos pacientes con presión muy elevada refieren dolores de cabeza, mareos o visión borrosa, pero estos síntomas no siempre aparecen y cuando lo hacen, ya hay un nivel de daño importante.
Lo que sí es real es esto: si nunca te mediste la presión, o si la última vez fue hace más de un año, no sabés si tenés hipertensión. Así de simple.
La medición es sencilla, indolora y lleva menos de dos minutos. No requiere estar en ayunas ni ninguna preparación especial.
¿A partir de qué edad hay que controlarse?
A partir de los 18 años es recomendable medirse la presión al menos una vez al año. Si tenés antecedentes familiares de hipertensión, sobrepeso, diabetes o consumís mucha sal, el control debe ser más frecuente.
A partir de los 40 años, el riesgo aumenta significativamente y el control debe ser parte de la rutina de salud.
¿Se puede controlar sin medicación?
En etapas tempranas y con hipertensión leve, los cambios en el estilo de vida pueden ser suficientes para normalizar la presión:
- Reducir el consumo de sal a menos de 5 gramos diarios.
- Incorporar actividad física moderada al menos 30 minutos, 5 días a la semana.
- Mantener un peso saludable.
- Dejar de fumar.
- Limitar el consumo de alcohol.
Sin embargo, cuando la presión está moderada o severamente elevada, o cuando los cambios de hábitos no son suficientes, el médico puede indicar medicación. El tratamiento con fármacos para la presión es seguro, bien tolerado y puede marcar una diferencia enorme en la calidad y expectativa de vida.
Lo más importante: el diagnóstico temprano salva vidas
La hipertensión detectada a tiempo se controla. La hipertensión ignorada mata, o deja secuelas permanentes. Un infarto, un ACV o una insuficiencia renal pueden evitarse con algo tan simple como medirse la presión con regularidad y consultar a tiempo.
No esperes a tener síntomas para actuar. Cuando aparecen, es porque el daño ya empezó.
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