Cálculos renales: Por qué Uruguay tiene una incidencia tan alta
Un dolor que no avisa
Quienes lo vivieron lo describen de la misma manera: un dolor agudo, tipo cólico, que aparece de golpe en la espalda baja o el flanco y que va y viene en ondas. Puede irradiarse hacia el abdomen, la ingle o los genitales. En algunos casos viene acompañado de náuseas, vómitos o sangre en la orina. No da respiro y no mejora cambiando de posición.
Estamos hablando del cólico renal, producido por un cálculo que se desplaza desde el riñón hacia el uréter. Es una de las urgencias médicas más frecuentes en Uruguay, y los estudios muestran que su incidencia viene en aumento.
Qué son los cálculos renales y cómo se forman
Los cálculos renales son depósitos sólidos que se forman dentro del riñón a partir de minerales y sales presentes en la orina. El tipo más frecuente, que representa el 80% de los casos, está compuesto principalmente de oxalato de calcio. Se forman cuando la concentración de ciertas sustancias en la orina supera la capacidad del líquido para mantenerlas disueltas.
Por qué Uruguay tiene una incidencia elevada
Los factores de riesgo que aumentan la incidencia de cálculos están muy presentes en Uruguay.
Hidratación insuficiente: la cultura del mate puede contribuir a que muchas personas pasen buena parte del día con poca ingesta de agua pura. La orina concentrada es el principal factor de riesgo modificable.
Dieta: el consumo elevado de carne roja aumenta el ácido úrico y la excreción urinaria de calcio. El exceso de sodio también favorece la excreción de calcio. Los alimentos ricos en oxalato —espinaca, remolacha, chocolate, nueces— pueden contribuir en personas predispuestas.
Obesidad y síndrome metabólico: altamente prevalentes en Uruguay, ambos se asocian con mayor riesgo de litiasis renal, especialmente de cálculos de ácido úrico.
Predisposición genética: si un familiar de primer grado tuvo cálculos, el riesgo es significativamente mayor.
Cuando es una emergencia
El cólico renal sin complicaciones puede manejarse en muchos casos de forma ambulatoria. Pero hay señales que requieren atención urgente: fiebre asociada al dolor (puede indicar infección del riñón obstruido, una situación grave), anuria (no orinar durante horas), dolor insoportable que no cede con analgesia, o cólico en persona con riñón único.
El diagnóstico: cómo se detectan
La ecografía renal es el primer estudio de imagen ante sospecha de litiasis: no usa radiación, es rápida y detecta la mayoría de los cálculos. El scanner sin contraste es el estudio más sensible y específico. Además de la imagen, un análisis de orina completo y un análisis de sangre con función renal, calcio y ácido úrico ayudan a entender el contexto metabólico.
El tratamiento según el tamaño
Cálculos pequeños (menores a 5-6 mm): en muchos casos pasan solos con hidratación intensa y analgesia.
Cálculos medianos a grandes: litotrisia extracorpórea (ondas de choque externas que fragmentan el cálculo), ureteroscopía con láser, o en casos seleccionados cirugía percutánea.
Recurrencia: quien tuvo un cálculo tiene entre un 30 y un 50% de probabilidades de tener otro en cinco años si no hace cambios. La prevención secundaria reduce significativamente ese riesgo.
Lo más importante: tomar agua
El mensaje más simple y con mayor evidencia para prevenir los cálculos renales es tomar suficiente agua para producir al menos 2 litros de orina al día. La orina debe ser de color amarillo claro, casi transparente. Si es oscura, hay que tomar más agua.
El mate puede formar parte de esa ingesta, pero no debería ser el único líquido del día.
En CME contamos con ecografía renal y laboratorio
Si tuviste un cólico renal, si tenés antecedentes familiares de cálculos, o si querés saber si tu metabolismo tiene algún factor de riesgo corregible, en CME podemos solicitarte los estudios correspondientes y orientarte.








