Controles que toda mujer debería hacerse, aunque se sienta perfectamente bien
Ninguno de los dos duele demasiado. Ninguno de los dos lleva más de unos minutos. Y, sin embargo, las tasas de realización del PAP y la mamografía en Uruguay están lejos de ser óptimas, especialmente en mujeres de sectores con menor acceso a información o a servicios de salud.
El resultado de esa brecha es concreto: cánceres de cuello uterino y de mama que se detectan tarde, cuando el tratamiento es más complejo y los resultados son peores. Este artículo es para entender por qué estos dos controles son tan importantes y para derribar las excusas que llevan a postergaciones que no tienen justificación médica.
El PAP: qué detecta y por qué importa
El PAP (o citología cervical) es un estudio que consiste en tomar una muestra de células del cuello uterino para analizar si hay cambios anormales. No detecta cáncer en sí, sino lesiones precancerosas que, si se tratan a tiempo, nunca llegan a convertirse en cáncer.
El cáncer de cuello uterino es casi completamente prevenible con PAP regulares. La infección por el virus del papiloma humano (HPV) es la causa en más del 99 % de los casos, y los cambios celulares que provoca pueden detectarse años antes de que se desarrolle un cáncer invasivo. Esa es exactamente la ventana que el PAP permite aprovechar.
Con qué frecuencia hacerse el PAP
Las recomendaciones actuales en Uruguay indican que las mujeres entre 25 y 64 años que han tenido actividad sexual deberían hacerse un PAP cada 3 años si el resultado es normal. En mujeres jóvenes que iniciaron relaciones recientemente, el primer PAP se recomienda a los 3 años del inicio de la actividad sexual.
Si el resultado es anormal, el seguimiento lo indica el médico según el tipo de lesión encontrada. No todos los resultados anormales implican cáncer, y la mayoría se resuelven con tratamientos sencillos.
La mamografía: la aliada contra el cáncer de mama
El cáncer de mama es el más frecuente en mujeres uruguayas y una de las principales causas de mortalidad femenina por cáncer. La mamografía es una radiografía de la mama que puede detectar tumores antes de que sean palpables, cuando son muy pequeños y tienen las mejores probabilidades de curación.
La evidencia muestra que la mamografía de tamizaje reduce la mortalidad por cáncer de mama de manera significativa en mujeres entre 50 y 69 años. Para ese grupo, se recomienda realizarla cada 2 años. En mujeres con antecedentes familiares de primer grado o factores de riesgo específicos, puede iniciarse antes y con mayor frecuencia.
Mitos que frenan la prevención
Algunas mujeres evitan estos controles por miedo a lo que puedan encontrar. Es un miedo comprensible, pero funciona al revés de como debería: saber a tiempo es lo que da opciones. Un cáncer detectado en estadio I tiene una supervivencia a 5 años superior al 90 %. Uno detectado en estadio IV cae a menos del 30 %.
Otro mito es que «si no siento nada, estoy bien». Tanto el cáncer de cuello uterino en sus etapas iniciales como el de mama en estadios tempranos suelen ser completamente asintomáticos. Esa es exactamente la razón por la que los controles preventivos existen.
La vacuna del HPV: prevención desde antes
La vacuna contra el HPV previene la infección por los tipos de virus que causan la mayoría de los cánceres de cuello uterino. En Uruguay está incluida en el calendario de vacunación oficial para niñas y niños. Si tenés hijas en edad de vacunarse o no recibiste la vacuna en su momento, consultá con tu médico sobre las opciones disponibles.
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